¿En qué consiste el trabajo?
En este trabajo vas a elaborar una redacción filosófica argumentativa que responda a la pregunta «¿Somos verdaderamente libres?».
El objetivo es que construyas una respuesta propia y razonada, utilizando los conceptos trabajados en clase. Para ello, tendrás que defender una tesis, considerar una objeción y responder a ella. Puedes defender distintas posturas: lo que se valorará será la claridad de tu respuesta y la calidad de tu argumentación.
Tu redacción debe seguir esta estructura:
1. Introducción: presenta el problema
Comienza explicando el problema que vas a abordar y por qué merece la pena reflexionar sobre él. Puedes partir de una situación cotidiana, una pregunta o una aparente contradicción: sentimos que elegimos lo que hacemos, pero también sabemos que nuestros deseos y decisiones están influidos por factores que no hemos elegido.
En esta parte debes aclarar qué entiendes por libertad. Por ejemplo, ¿ser libre significa hacer lo que queremos, actuar sin que nadie nos obligue o poder decidir de otra manera? Precisar el significado de este concepto ayudará a que tu razonamiento sea claro y coherente.
La introducción debe situar al lector ante el problema y preparar la respuesta que vas a defender. Evita comienzos demasiado generales que no ayuden a plantear la cuestión.
2. Tesis y argumentación: presenta y justifica tu postura
La tesis es la respuesta que vas a defender a lo largo de la redacción. Debes formularla de manera clara y concreta. Puedes sostener que somos libres, que no lo somos o que nuestra libertad existe, aunque esté limitada o condicionada. Si defiendes una postura matizada, explica en qué sentido somos libres y en qué sentido no.
Después, desarrolla las razones que apoyan tu tesis. Afirmar una opinión no equivale a justificarla: escribir «somos libres porque podemos elegir» resulta insuficiente si no explicas por qué elegir demuestra que somos libres y qué condiciones debe cumplir esa elección.
Procura desarrollar cada argumento siguiendo estos pasos:
- Presenta la razón que apoya tu tesis.
- Explica por qué esa razón permite defenderla.
- Añade un ejemplo, si ayuda a comprender el razonamiento.
Utiliza de manera precisa los conceptos filosóficos trabajados en clase. Si recurres a un autor, explica su idea y cómo contribuye a tu argumento: mencionar su nombre no sustituye la justificación.
3. Contraargumento: considera una objeción
Una buena reflexión filosófica tiene en cuenta las dificultades de la propia postura. Por eso, debes presentar un contraargumento: una razón que alguien podría ofrecer para cuestionar tu tesis o alguno de los argumentos que la sostienen.
La objeción debe ser relevante y estar explicada. No basta con decir que «otras personas piensan lo contrario», ni conviene elegir una postura absurda que resulte fácil rechazar.
Para elaborarla, pregúntate: ¿qué podría responder alguien que no estuviera de acuerdo conmigo? ¿Cuál es el punto más discutible de mi razonamiento?
Puedes introducir esta parte con expresiones como: «Sin embargo, podría objetarse que…» o «Una dificultad para esta postura es…».
4. Respuesta al contraargumento: defiende o matiza tu tesis
A continuación, responde directamente a la objeción que has planteado. Esta es la parte en la que debes mostrar por qué tu tesis sigue siendo defendible después de considerar esa dificultad.
Puedes señalar un error en el contraargumento, explicar que su alcance es limitado o aceptar parte de la objeción y matizar tu postura inicial. Reconocer una dificultad puede mejorar tu tesis, siempre que expliques cómo afecta a tu respuesta.
Evita limitarte a repetir lo que ya habías dicho. Tu respuesta debe abordar la objeción concreta y aportar una explicación que permita resolverla o reducir su fuerza.
Una fórmula que puede ayudarte es: «Esta objeción acierta al señalar que…, pero de ello no se sigue que…». Lo importante es el razonamiento que desarrolles después.
5. Conclusión: formula tu respuesta final
Termina respondiendo de forma clara a la pregunta «¿Somos verdaderamente libres?», teniendo en cuenta el recorrido de tu argumentación.
Recoge brevemente la razón principal que sostiene tu postura e indica, si procede, qué límites o matices tiene tu respuesta. La conclusión debe mostrar a qué resultado has llegado después de considerar tanto tus argumentos como la objeción.
No introduzcas argumentos nuevos en este apartado ni te limites a copiar la tesis inicial: reformúlala a la luz de lo que has explicado.
Recomendaciones para escribir
Antes de redactar, prepara un esquema con tu tesis, las razones que la apoyan, una posible objeción y tu respuesta. Comprueba que todas estas partes encajan entre sí.
Organiza el texto en párrafos y utiliza conectores que ayuden a seguir el razonamiento: «porque», «por ejemplo», «sin embargo», «aunque», «por tanto» o «en consecuencia». Estos conectores deben expresar la relación real entre tus ideas.
Puedes emplear la primera persona, pero recuerda que expresiones como «yo creo» o «en mi opinión» deben ir acompañadas de razones. Cuida la precisión del vocabulario, la expresión y la ortografía.
Antes de entregar, revisa
- ¿He presentado el problema y aclarado qué entiendo por libertad?
- ¿Mi tesis responde claramente a la pregunta?
- ¿He justificado mi postura con razones suficientemente explicadas?
- ¿He utilizado correctamente los conceptos trabajados en clase?
- ¿He planteado una objeción que realmente cuestiona mi postura?
- ¿He respondido directamente a esa objeción?
- ¿La conclusión es coherente con lo que he argumentado?
- ¿El texto está bien organizado y revisado?
No se evaluará que defiendas una respuesta determinada, sino que seas capaz de construirla, justificarla y examinar sus dificultades.










