La asimilación de la filosofía griega por la teología medieval

¿Cómo hacer un comentario de texto filosófico?

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Introducción

En el ámbito del bachillerato, especialmente en la preparación para pruebas como la EBAU o la selectividad 2025, el comentario de texto filosófico se presenta como una tarea desafiante pero fundamental. Este ejercicio permite al alumnado demostrar su comprensión de los conceptos filosóficos, su capacidad de análisis crítico y su destreza en la contextualización histórica. A continuación, exploraremos cómo realizar un comentario de texto filosófico paso a paso, asegurándonos de cumplir con los criterios de corrección y obtener la mejor calificación posible.

Si te interesa, te dejo por aquí un video donde te explico brevemente cómo encarar un comentario de texto:

¿Qué es un comentario de texto filosófico?

Un comentario de texto filosófico es una actividad académica que consiste en analizar un fragmento de texto, generalmente escrito por un autor clásico o moderno de la filosofía. Este análisis requiere responder preguntas específicas sobre el tema, la tesis central, las ideas principales y el contexto histórico-filosófico del texto.

En las pruebas de la EBAU o selectividad, este ejercicio representa una parte significativa de la evaluación, aportando hasta 4 puntos sobre el total del examen en la Comunidad Valenciana. Por ello, dominar su estructura y requisitos es clave para lograr una buena nota.

Estructura del comentario de texto filosófico en bachillerato

La estructura del comentario de texto en el contexto de las pruebas de bachillerato suele dividirse en tres preguntas principales:

Identificar el tema o la problemática del texto

Esta primera parte tiene un valor de 1 punto. Consiste en identificar y expresar claramente el tema general o la problemática planteada por el autor. Esto debe hacerse en una o dos frases breves que resuman el aspecto central del texto. Por ejemplo, si el texto trata sobre el empirismo, podrías escribir: «El texto aborda la idea central del empirismo, destacando cómo todo conocimiento proviene de la experiencia sensorial.»

Determinar la tesis y las ideas principales

La segunda pregunta, también valorada en 1 punto, se centra en la tesis principal del texto. Esto incluye:

  • Identificar explícitamente la tesis o idea principal defendida por el autor.
  • Explicar las ideas secundarias que apoyan esta tesis y cómo se relacionan entre sí.

Por ejemplo, en un texto de Hume sobre el empirismo, podrías indicar: «La tesis principal sostiene que todas nuestras ideas son copias de percepciones más intensas. Esto se fundamenta en la distinción entre relaciones de ideas y cuestiones de hecho.»

Contextualizar y relacionar el texto

Esta es la parte más compleja y, a su vez, la más valorada, ya que aporta hasta 2 puntos. Consiste en:

  • Situar el texto dentro de su contexto histórico-filosófico. Esto implica explicar cómo las circunstancias sociales, políticas o culturales influyeron en la creación del texto.
  • Relacionar el texto con otros autores o corrientes filosóficas que hayan tratado temas similares. Aquí se valora especialmente la capacidad de establecer comparaciones y contrastes entre las ideas del autor del texto y otros pensadores.

Por ejemplo, si trabajas un texto de Mary Wollstonecraft, puedes relacionarlo con el feminismo contemporáneo, mencionando cómo sus ideas pioneras influyeron en la filosofía de género.

¿Cómo empezar un comentario de texto filosófico?

Uno de los momentos más difíciles para muchos estudiantes es empezar el comentario de texto. Esa primera frase puede generar bloqueo y dudas: ¿por dónde empiezo?, ¿qué se espera que diga?, ¿debo interpretar desde el principio o limitarme a describir? Esta breve guía te ofrece una orientación clara para que puedas comenzar con seguridad y precisión.

No olvides tu propósito: explicar y argumentar

Puedes añadir una frase de intención que anticipe lo que vas a hacer:

«A continuación, se analizará el contenido del texto, se explicará su tesis principal y se valorará críticamente.»

«Me dispongo a realizar un comentario de texto en el que se analiza un fragmento…»

Esto demuestra que sabes qué se espera en un comentario de texto filosófico: comprensión, análisis y valoración.

Introduce al autor y su contexto

Si sabes quién es el autor, puedes mencionarlo y situarlo brevemente:

«Se trata de un texto de Kant, pensador ilustrado del siglo XVIII, que aborda aquí el fundamento racional de la moral.»

«El fragmento pertenece a Nietzsche, quien en el siglo XIX cuestiona los valores tradicionales de la cultura occidental.»

Esto no es obligatorio en la primera frase, pero puede integrarse justo después de enunciar el tema.

Enuncia el tema del texto de forma clara

Tu primera frase debe dejar claro sobre qué reflexiona el autor. Evita frases vacías como «en este texto se habla de muchas cosas» o «es un texto filosófico». En su lugar, síntetiza el tema con claridad:

«En este texto, el autor reflexiona sobre la relación entre libertad y responsabilidad moral.»

«El texto plantea una crítica al concepto tradicional de verdad en el pensamiento occidental.»

«El autor defiende que la razón práctica es la base de la moralidad.»

Puedes combinar los tres elementos anteriores desde el inicio

En realidad, no es necesario seguir un orden estricto. Puedes redactar una primera frase o un primer párrafo que integre el propósito del comentario, el tema del texto y una breve referencia al autor. Por ejemplo:

«En este comentario se analizará un fragmento de Nietzsche, pensador del siglo XIX, que critica la concepción tradicional de la verdad en la cultura occidental.»

Esto demuestra claridad, contextualización y una intención de análisis desde la primera línea.

Consejos para realizar un buen comentario de texto filosófico

Comentar un texto filosófico consiste en explicar qué problema plantea, qué sostiene su autor y cómo se relacionan las ideas que desarrolla. Estos consejos te ayudarán a pasar de la lectura a una explicación clara y fundamentada.

Lee con un propósito diferente cada vez

En la primera lectura, intenta comprender el sentido general e identificar el problema que se plantea.

En la segunda lectura, busca la afirmación principal y señala los conceptos cuyo significado necesitas aclarar.

En la tercera lectura, examina cómo avanza el razonamiento: qué afirmaciones ofrecen razones, cuáles introducen dificultades y cuáles presentan consecuencias.

Subraya de forma selectiva. Lo destacado debe ayudarte a reconocer la estructura del texto y distinguir lo fundamental de lo secundario.

Busca pistas para identificar el tema

El tema es el asunto o problema sobre el que trata el fragmento. Para identificarlo, fíjate en:

  • Los conceptos recurrentes, aunque aparezcan mediante sinónimos o expresiones que remitan a ellos.
  • Las referencias internas, como «este concepto», «esa idea» o «dicha relación». Comprueba a qué se refiere cada una.
  • Las expresiones que delimitan el problema, como «la cuestión es», «se trata de» o «se examina».
  • Las posiciones que se discuten y los autores a quienes se atribuyen.

Estas pistas permiten localizar el asunto central, pero debes precisar qué aspecto de ese asunto se está examinando. Evita formular un tema tan general que pueda servir para muchos textos diferentes.

Distingue el tema de la tesis

El tema señala sobre qué se reflexiona. La tesis expresa qué se sostiene acerca de ese problema.

Formula la tesis mediante una afirmación completa, clara y precisa. Puedes ayudarte con dos preguntas:

  • ¿Qué pregunta intenta resolver el fragmento?
  • ¿Qué respuesta se desarrolla o se defiende?

La tesis debe recoger la posición central del texto. Comprueba si las demás ideas contribuyen a explicarla, justificarla, matizarla o mostrar sus consecuencias.

Utiliza las expresiones del texto como pistas, no como reglas automáticas

Las expresiones que anuncian una afirmación o una conclusión pueden ayudarte a localizar la tesis. Sin embargo, una conclusión puede ser parcial o pertenecer a una posición que el autor está examinando.

Tampoco supongas que la tesis aparece siempre al principio o al final. Puede encontrarse en cualquier parte o estar implícita, de modo que tengas que formularla a partir del conjunto.

Toda interpretación debe comprobarse leyendo el fragmento completo.

Distingue quién sostiene cada posición

Un autor puede presentar su pensamiento, explicar una doctrina ajena, plantear un contraargumento o reconstruir una discusión.

Antes de atribuirle una afirmación, comprueba:

  • ¿Quién sostiene esta idea?
  • ¿El autor la acepta, la critica o se limita a exponerla?
  • ¿Es su posición definitiva o un paso provisional del razonamiento?

Presta atención a los cambios de voz y a las expresiones que introducen opiniones ajenas. Esta distinción es necesaria para formular correctamente tanto la tesis como las ideas.

Explica cómo se relacionan las ideas entre sí y con la tesis

Para reconstruir el razonamiento, fíjate en las expresiones que conectan las afirmaciones. Pueden indicar que el autor está justificando una idea, extrayendo una consecuencia, presentando un posible contraargumento o aclarando un concepto.

FunciónExpresiones que pueden indicarla¿Qué debes identificar y explicar?
Introducir una razón o justificación«porque», «puesto que», «ya que», «dado que», «pues», «debido a que»Qué afirmación se pretende apoyar y qué razón se ofrece para aceptarla. La razón puede aparecer antes o después de la afirmación que justifica.
Extraer una conclusión o consecuencia«por tanto», «por consiguiente», «en consecuencia», «de ahí que», «de esto se sigue que», «por ello», «así pues», «luego»Qué se concluye y de qué ideas se obtiene esa conclusión. Comprueba si se trata de la tesis central, de una conclusión intermedia o de una consecuencia de la tesis.
Añadir una idea o un argumento«además», «asimismo», «también», «a esto se añade», «por otra parte», «más aún»Qué aporta la nueva afirmación: otra razón para defender la tesis, una consideración complementaria o un refuerzo de lo anterior.
Aclarar o reformular«es decir», «esto es», «en otras palabras», «dicho de otro modo», «con ello se quiere decir»Qué afirmación se explica y qué aspecto resulta más preciso con la reformulación. No debes presentar necesariamente ambas formulaciones como ideas diferentes.
Definir o precisar un concepto«se entiende por», «consiste en», «se llama», «se define como», «significa», «en el sentido de»Qué concepto se define y por qué ese significado es importante para comprender las ideas y la tesis del texto.
Introducir un contraste«pero», «sin embargo», «no obstante», «en cambio», «por el contrario», «mientras que»Qué ideas se contraponen y en qué consiste la diferencia. Explica cómo contribuye esa oposición al razonamiento.
Presentar un posible contraargumento«podría objetarse que», «cabría señalar en contra», «se podría argumentar que», «alguien podría cuestionar», «contra esto podría afirmarse»Qué razón podría darse en contra de una afirmación y qué aspecto cuestiona. Distingue ese posible contraargumento de la posición que el autor defiende.
Responder a un contraargumento«a esto cabe responder», «frente a este argumento», «la respuesta es», «esta dificultad se resuelve», «tal objeción no tiene en cuenta»Cómo intenta el autor superar el contraargumento y defender su posición. Explica qué parte del razonamiento contrario cuestiona o qué aclaración introduce para responder.
Ilustrar mediante un ejemplo«por ejemplo», «así ocurre con», «tal es el caso de», «consideremos el caso de»Qué idea se hace más comprensible. Comprueba si el caso se utiliza también para apoyar o cuestionar una afirmación general.

Estas expresiones son pistas, no etiquetas automáticas. Una misma expresión puede cumplir funciones diferentes según el contexto, y algunas relaciones no llevan un conector explícito.

Cuando localices una, identifica qué ideas conecta, qué relación establece y cómo contribuye esa relación al desarrollo de la tesis. Señalar el conector es el comienzo del análisis; explicar su función completa el trabajo.

Explica los conceptos en su contexto

Identifica los términos filosóficos necesarios para comprender el razonamiento. Explica qué significan en el fragmento y qué papel desempeñan.

Ten en cuenta que una palabra puede tener un sentido filosófico diferente de su uso cotidiano. Su significado también puede variar entre autores.

Introduce las aclaraciones cuando sean necesarias para explicar una afirmación. Evita acumular definiciones desconectadas del análisis o utilizar términos técnicos que tampoco explicas.

Cita con precisión y explica las citas

Utiliza citas breves para apoyar tus interpretaciones. Selecciona únicamente las palabras necesarias y reprodúcelas con exactitud.

Puedes seguir esta pauta:

Formula una interpretación → apóyala con una cita → explica qué demuestra.

Integra la cita en tu redacción y aclara su significado o su función. Evita dejarla aislada o copiar un pasaje extenso como sustituto de tu explicación.

Si el texto tiene líneas numeradas, puedes indicar su localización. Distingue siempre las palabras literales del fragmento de tus propias reformulaciones.

Contextualiza a partir del problema planteado

Cuando se pida contextualizar, selecciona información que ayude a comprender el fragmento: su relación con el pensamiento del autor, con un debate filosófico o con circunstancias históricas relevantes.

Antes de incorporar un dato, pregúntate:

¿Qué afirmación del texto ayuda a entender esta información?

Para relacionar autores, identifica un problema compartido y explica sus coincidencias o diferencias. Evita las enumeraciones de nombres, doctrinas o datos biográficos sin conexión con el análisis.

Redacta siguiendo un orden reconocible

Comienza identificando el problema o la posición central. Después, organiza la explicación en párrafos, cada uno dedicado a un paso del razonamiento.

Puedes seguir el orden del fragmento o reorganizar sus ideas si eso facilita la comprensión y conserva sus relaciones. Utiliza conectores que expresen con precisión esas relaciones.

Distingue la explicación del pensamiento del autor de tu valoración personal. Si se solicita una valoración, fundaméntala con razones después de haber mostrado que comprendes la posición examinada.

Revisa tu interpretación antes de entregar

Comprueba estos aspectos:

  • Tema: ¿he delimitado un problema concreto?
  • Tesis: ¿he formulado con claridad la afirmación central?
  • Ideas: ¿he explicado las fundamentales y sus relaciones?
  • Atribución: ¿distingo quién sostiene cada posición?
  • Conceptos: ¿he aclarado los términos necesarios?
  • Citas: ¿son exactas, pertinentes y están explicadas?
  • Contexto: ¿la información añadida ayuda a comprender el fragmento?
  • Redacción: ¿cada párrafo aporta algo y se entiende con claridad?

Por último, vuelve al texto y comprueba qué palabras o relaciones apoyan cada una de tus interpretaciones. Esa revisión te ayudará a detectar omisiones, confusiones y afirmaciones que necesitan una mejor justificación.

Errores comunes que debes evitar

  • Respuestas vagas o genéricas: No basta con identificar el tema; debes desarrollarlo y justificar tus afirmaciones con ejemplos del texto.
  • Falta de contextualización: No relacionar el texto con su contexto histórico-filosófico puede costarte puntos valiosos.
  • Descuidar la redacción: Una presentación desorganizada o con errores gramaticales puede afectar tu calificación.

Asistente IA

¿Quieres saber si tu comentario de texto filosófico está bien enfocado?
He creado un asistente con inteligencia artificial, llamado FiloEBAU, que te ayuda a:

  • Revisar y mejorar tu redacción.
  • Detectar errores conceptuales o estructurales.
  • Puntuar tu comentario según los criterios de la EBAU.
  • Sugerir una introducción, un esquema o incluso redactar un modelo.

Solo tienes que copiar tu comentario o pegar el fragmento del texto filosófico, y el asistente te responderá en segundos.

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Nota: este recurso es gratuito y complementario. No sustituye la corrección de tu profesor o profesora, pero puede ayudarte a mejorar de forma autónoma.

Comentarios de texto resueltos

Importancia del comentario de texto en la selectividad 2027

El comentario de texto no solo evalúa tus conocimientos filosóficos, sino también tu capacidad para analizar, sintetizar y argumentar. Estas habilidades son esenciales no solo para la EBAU, sino también para cualquier disciplina académica que elijas en el futuro.

Por lo tanto, dedicar tiempo a practicar esta actividad es una inversión segura. Puedes comenzar con textos de autores clásicos como Platón, Aristóteles o Descartes, y avanzar hacia otros más modernos como Kant, Nietzsche o Simone de Beauvoir.

¿Cuántas palabras debe tener un comentario de texto en la EBAU?

El comentario de texto suele tener una extensión aproximada de 300 a 500 palabras, dependiendo del detalle que requieran las preguntas.

¿Es necesario citar textualmente?

Sí, incluir citas textuales breves del texto original refuerza tu análisis y demuestra que has comprendido el material.

¿Cómo puedo practicar para mejorar?

Puedes practicar con textos filosóficos de exámenes anteriores y buscar ejemplos resueltos para comparar tus respuestas.

¿Qué pasa si no contextualizo correctamente el texto?

La falta de contextualización puede penalizar hasta 2 puntos en la EBAU, así que es fundamental relacionar el texto con su época y otros autores.

¿Qué criterios utiliza el corrector para evaluar?

Se evalúa la identificación del tema, la claridad en la tesis y las ideas principales, la contextualización histórico-filosófica y la relación con otros autores o corrientes.