Índice
Introducción
El fragmento analizado pertenece a la «Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana» (1789), escrita por Olympe de Gouges. Este texto fue uno de los propuestos en la convocatoria ordinaria de la EBAU 2025 en la Comunidad Valenciana. Se trata de una relectura feminista de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, en la que Gouges denuncia la exclusión de las mujeres de los derechos políticos en plena Revolución Francesa.
Criterios del examen y recomendaciones
Según el modelo de examen oficial de 2025, el comentario de texto se valora con un máximo de 4 puntos y se estructura en tres apartados:
1.1. Tema o problemática del texto (1 punto). 1.2. Tesis defendida y explicación de las ideas (1 punto). 1.3. Contextualización histórico-filosófica y relación con otros autores (2 puntos).
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Fragmento para comentar
«PREÁMBULO
Las madres, hijas, hermanas, representantes de la nación, piden que se las constituya en asamblea nacional. Por considerar que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados de la mujer a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes, a fin de que los actos del poder de las mujeres y los del poder de los hombres puedan ser, en todo instante, comparados con el objetivo de toda institución política y sean más respetados por ella, a fin de que las reclamaciones de las ciudadanas, fundadas a partir de ahora en principios simples e indiscutibles, se dirijan siempre al mantenimiento de la constitución, de las buenas costumbres y de la felicidad de todos.
En consecuencia, el sexo superior tanto en belleza como en coraje, en los sufrimientos maternos, reconoce y declara, en presencia y bajo los auspicios del Ser supremo, los Derecho siguientes de la Mujer y de la Ciudadana.
ARTÍCULO PRIMERO
La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.»
Olympe de Gouges, Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana (1789). En A. Puleo (ed.), La Ilustración olvidada, Anthropos, 1993 (Trad. De J. Seoane)
Comentario de texto resuelto
Tema o problemática
El tema de este texto redactado por Olympe de Gouges es la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
Tesis e ideas principales
La tesis principal es que las mujeres deben gozar de los mismos derechos que los hombres, ya que son sujetos libres e iguales por naturaleza, tal y como expone el artículo 1 de la Declaración, razón por la cual afirma que las mujeres, en tanto que representantes de la nación, solicitan que se las incluya en la asamblea nacional. Tales derechos, entendidos como «principios simples e indiscutibles» son presentados como el fundamento de toda reclamación futura. Gouges denuncia que la ignorancia y el desprecio de los derechos femeninos son causa de los males sociales, haciendo referencia a la desigualdad como uno de tales males con el objetivo de que todo acto sea de hombre o mujer sea equiparable a nivel político. La autora sostiene que el poder debe regirse por la comparación constante con los derechos antes referenciados, y que solo mediante su reconocimiento se puede lograr una sociedad justa y feliz.
Contexto histórico-filosófico y relaciones
Olympe de Gouges escribe este texto en 1791, en plena Revolución Francesa. Aunque la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 proclamaba principios universales de libertad e igualdad, en la práctica excluía a la mitad de la población: las mujeres. Gouges, influida por el pensamiento ilustrado y por autores como Rousseau (de quien adopta la idea de contrato social, pero critica su visión patriarcal), exige coherencia entre los ideales revolucionarios y la realidad. La autora se inscribe en el proyecto ilustrado, especialmente en su dimensión emancipadora, compartida con otras pensadoras como Mary Wollstonecraft, quien en su «Vindicación de los derechos de la mujer» (1792) también denunció la subordinación femenina. Mientras Gouges apela a la religión y a la moral republicana, Wollstonecraft enfatiza la educación como base de la emancipación.
El texto de Olympe de Gouges puede contextualizarse también a partir del contractualismo de Rousseau. En El contrato social Rousseau abre su obra con la célebre afirmación: “El hombre nace libre y, sin embargo, vive en todas partes encadenado”, con la que denuncia la contradicción entre la libertad natural del ser humano y las formas históricas de dominación política. Olympe de Gouges retoma este mismo horizonte ilustrado, pero introduce una crítica decisiva: si la libertad y la igualdad son naturales, no pueden limitarse solo a los hombres. Por eso su artículo primero afirma que “la mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos”, aplicando coherentemente el principio rousseauniano de libertad natural a las mujeres. De este modo, su declaración pone de relieve la contradicción del pensamiento político de la época: proclamar la libertad universal mientras se excluye a las mujeres de la ciudadanía y de los derechos políticos.
En la actualidad, sus ideas se vinculan con el feminismo contemporáneo, que sigue denunciando la desigualdad estructural de género. Un referente imprescindible en esta tradición es Simone de Beauvoir, quien en «El segundo sexo» (1949) analizó cómo la mujer ha sido construida culturalmente como «el Otro» frente a un Sujeto universal masculino. De Beauvoir retoma la influencia existencialista de Sartre para afirmar que la mujer no nace como tal, sino que se convierte en ello, en función de los roles impuestos por una sociedad patriarcal. Esta perspectiva filosófica conecta con la denuncia de Gouges, quien ya anticipaba la necesidad de una reconfiguración radical de los fundamentos de la ciudadanía moderna, al exigir la inclusión real de las mujeres en el contrato social. Ambas autoras, con siglos de distancia, convergen en la crítica al universalismo excluyente de los derechos humanos cuando estos no reconocen la especificidad de la experiencia femenina.
Gouges es una figura clave para entender la genealogía del feminismo moderno y la lucha por los derechos humanos universales en su sentido más pleno.















