Índice
Introducción
Texto a comentar – 2º Prólogo de la Crítica de la Razón Pura de Kant
Me parece que los ejemplos de la matemática y de la ciencia natural, las cuales se han convertido en lo que son ahora gracias a una revolución repentinamente producida, son lo suficientemente notables como para hacer reflexionar sobre el aspecto esencial de un cambio de método que tan buenos resultados ha proporcionado en ambas ciencias, así como también para imitarlas, al menos a título de ensayo, dentro de lo que permite su analogía, en cuanto conocimientos de razón, con la metafísica. Se ha supuesto hasta ahora que todo nuestro conocer debe regirse por los objetos. Sin embargo, todos los intentos realizados bajo tal supuesto con vistas a establecer a priori, mediante conceptos, algo sobre dichos objetos –algo que ampliara nuestro conocimiento– desembocaban en el fracaso. [2021] Intentemos, pues, por una vez, si no adelantaremos más en las tareas de la metafísica suponiendo que los objetos deben conformarse a nuestro conocimiento, cosa que concuerda ya mejor con la deseada posibilidad de un conocimiento a priori de dichos objetos, un conocimiento que pretende establecer algo sobre estos antes de que nos sean dados. Ocurre aquí como con los primeros pensamientos de Copérnico. Este, viendo que no conseguía explicar los movimientos celestes si aceptaba que todo el ejército de estrellas giraba alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores resultados haciendo girar al espectador y dejando las estrellas en reposo.
KANT, Crítica de la razón pura, “Prólogo de la segunda edición”, B XV- B XVII (trad. de P. Ribas)
Comentario de texto resuelto de la Crítica de la Razón Pura de Kant
Introducción, tema y tesis
A continuación, me dispongo a hacer un comentario de texto de un fragmento escrito por Kant que es corresponde con el “Segundo prólogo” de la Crítica de la razón pura. El tema de este fragmento es el giro copernicano, esto es, el cambio de método de la metafísica que propone Kant. En este fragmento, el autor de Könishberg defiende la tesis que consiste en que / argumenta a favor de que los objetos deben adaptarse a nuestro conocimiento y no viceversa.
Ideas
A ojos de Kant, hasta el momento la metafísica ha supuesto que el conocimiento se debe regir por los objetos y esto ha derivado en un fracaso a la hora de que alcance un conocimiento a priori. Kant define el conocimiento a priori como aquel que pretende afirmar algo sobre los objetos sin que estos sean intuidos o percibidos. Sin embargo, Kant argumenta que a partir de ahora los objetos deben adaptarse al conocimiento, explicándolo con el ejemplo de Copérnico. Copérnico cambió el punto de vista para centrarse en quien está observando, de tal forma que descubrió que no son los astros los que se mueven alrededor de la tierra, sino que es la tierra la que se mueve. Copérnico es un autor perteneciente a la revolución científica, de la que hablaremos más adelante. Todo esto implica que lo que no podemos conocer son los objetos en sí mismos, denominados “noúmenos” por el alemán, sino que conocemos los fenómenos, los objetos captados por la sensibilidad, dando así paso a su cambio de método.
Contexto histórico-filosófico
Para contextualizar este texto lo situamos en la modernidad filosófica que arranca con la revolución científica antes mencionada, revolución que supuso un cambio de método o paradigma que continúa con el filósofo racionalista René Descartes. La filosofía kantiana intenta ser una síntesis entre el racionalismo (que defiende la existencia de conceptos a priori) y el empirismo (cuyo conocimiento se basa en la experiencia o, en términos kantianos, en la sensibilidad). Esta síntesis permite, piensa Kant, construir una metafísica que aporte un conocimiento sintético a priori, un conocimiento que no depende de la experiencia y que añade información, en la medida en que no es meramente analítico. Esta metafísica nos daría las condiciones de posibilidad del conocimiento, lo que ejemplifica perfectamente el giro epistemológico de la metafísica moderna.
















